Cambio jurídico de identidad de género en la Ciudad de México.

Por José Iván Monjaraz Medrano. 

El artículo 6º de La Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París el 10 de diciembre de 1948, señala textualmente que: “Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.” Esto es, que existe una personalidad jurídica inherente a todo ser humano, independientemente si el Estado la reconoce o no.  

La obligación de las leyes de reconocer la personalidad jurídica de los seres humanos debe ser extensiva con cada uno de los atributos de las personas, por lo que los Estados deberán contar con mecanismos claros y suficientes que les otorguen a los individuos el pleno ejercicio de sus derechos a través del reconocimiento de su nacionalidad, su nombre, su pertenencia, su capacidad de goce y de ejercicio, su estado civil y por supuesto: su identidad de género

Sin embargo (y considerando que la Organización Mundial de la Salud (OMS) quitó a la transexualidad de su catálogo de enfermedades apenas el año pasado), son pocos los lugares que contemplan la posibilidad de modificar  la identidad de género asignada en el nacimiento a una distinta. En muchos casos, incluso imponiendo penas a quienes se ostenten con un nombre o identidad diversa a la registrada en sus documentos personales.  

En México, el registro civil de las personas es materia de jurisdicción y legislación local, por lo tanto, cada entidad federativa cuenta con leyes, reglamentos y decretos que establecen las normas para registrar, modificar o cancelar los asientos acerca del nacimiento, género, estado civil, y muerte de los ciudadanos. Si bien, varios de los Estados del país han reconocido a los matrimonios entre personas del mismo sexo y la Suprema Corte ha emitido jurisprudencias claras al respecto, sólo la Ciudad de México cuenta con un ordenamiento expedito, claro y funcional que permite a las personas modificar jurídicamente su género para alcanzar el libre desarrollo de la personalidad. 

Aunque desde el año 2008 se habían logrado cambiar registros de nacimientos para concordar con las realidades de las personas transexuales, esto sucedía a través de juicios largos y costosos. Fue hasta febrero del 2015, cuando fue publicado en la Gaceta Oficial del entonces Distrito Federal el DECRETO POR EL QUE SE REFORMAN Y ADICIONAN DIVERSAS DISPOSICIONES DEL CÓDIGO CIVIL PARA EL DISTRITO FEDERAL Y DEL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES PARA EL DISTRITO FEDERAL,  a partir de ese momento se implementó en la capital un procedimiento fácil y barato para que las personas que decidan reformar legalmente su género, lo puedan hacer sin necesidad de recurrir a las instancias judiciales. 

Como puntos principales de las reformas, se facultaron a los jueces del Registro Civil para realizar el “Levantamiento de una nueva acta de nacimiento para el reconocimiento de identidad de género, previa la anotación correspondiente al acta de nacimiento primigenia”; se definió a la Identidad de género como “la convicción personal e interna, tal como cada persona se percibe así misma, la cual puede corresponder o no, al sexo asignado en el acta primigenia” y se estableció que “en ningún caso será requisito acreditar intervención quirúrgica alguna, terapias u otro diagnóstico y/o procedimiento para el reconocimiento de la identidad de género.”  

Requisitos y procedimiento 

Tal como se mencionó, el procedimiento de cambio de género en la Ciudad de México es relativamente sencillo; sin embargo, aquellas personas que deseen llevarlo a cabo tendrán que cumplir con los siguientes requisitos: 

  • Contar con la nacionalidad mexicana y haber cumplido ya la mayoría de edad al momento de solicitar el cambio. 
  • Presentarse en el Juzgado del Registro Civil con la siguiente documentación: 
  1. Solicitud debidamente requisitada (se entrega en la oficia del Juzgado del Registro Civil). 
  1. Copia certificada del acta de nacimiento primigenia, de reciente expedición, para el efecto de que se haga la reserva correspondiente (esta copia certificada puede expediré en el Juzgado Civil, la Oficina Central o los módulos y quioscos de atención situados en algunas plazas comerciales). 
  1. Original y copia fotostática simple de su identificación oficial vigente, (debe ser credencial de elector, pasaporte o cartilla militar liberada). 
  1. Comprobante de domicilio, de no más de tres meses de antigüedad. 
  • Después de cotejarse los documentos, tendrán que comparecer y manifestar bajo protesta de decir verdad ante personal del Registro que “es su convicción personal interna, percibirse con un género diferente al que aparece en su acta de nacimiento primigenia, por lo que solicita el levantamiento de una nueva acta de nacimiento en la que éste sea modificado y en consecuencia, también su nombre”. 
  • Posteriormente, el juez levantará un acuerdo de dicha comparecencia y ordenará que se expida la nueva acta que contendrá el género correcto y el nuevo nombre asignado, así como la anotación de reserva (es decir, dándole el carácter de confidencial) al acta original. 
  • En el caso de las personas que hayan sido registradas al nacer en una entidad distinta a la capital, será responsabilidad del particular entregar el oficio de reserva en el Juzgado donde se encontrase el acta primigenia.  
  • Por último, una vez expedida la nueva acta se enviarán los oficios con la información, en calidad de reservada, a la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Finanzas, la Secretaría de Educación Pública, la Secretaría de Salud, la Secretaría de Relaciones Exteriores, el Instituto Nacional Electoral, el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, la Fiscalía General de la República, el Centro Nacional de Información del Sistema Nacional y al Consejo de la Judicatura Federal, para los efectos legales procedentes. 

Es importante señalar que el cambio jurídico de género y la correspondiente actualización de nombre no exime que todos los derechos y obligaciones previos a la modificación sigan con la misma validez, vigencia y efectos que antes del reconocimiento de identidad y la persona tendrá que realizar los trámites necesarios para actualizar el resto de su documentación. 

Este procedimiento, que bien podría parecer un simple trámite administrativo, en realidad se trata de un gran avance en materia de Derechos Humanos en México, pues garantiza a las personas la posibilidad de actualizar su estatus jurídico a su realidad, mediante mecanismos claros y gratuitos y a través del reconocimiento del libre desarrollo de la personalidad y la identidad como un derecho fundamental.  

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