Hablemos de la Marcha del Orgullo.

Por Paris Sebastián del Moral Ortiz 

Junio, en estos últimos años se ha popularizado por ser el mes del “orgullo”, conservadores y liberales de dientes para afuera se cuestionan ¿cuál es el orgullo de ser puto?, junio el mes que se pinta de arcoíris junto con el marketing y que termina de coronarse con marchas o prides en el mundo; marchas que mochos, desprevenidos, machitos y varios LGBT con LGBTfobia interna dicen que no es la manera de luchar por derechos, que desvirtúa a la comunidad, o que si se va hacer que salgan casi uniformados. 

Sin duda alguna, la marcha del orgullo es más compleja de lo que se ve a primera vista, pero el punto es, ¿tiene algún sentido aún?, o sólo es show como dice tu amigo gay que odia a los afeminados, o quizás es pura cochinada, tal cual comenta tu tía la de los memes de Piolín. Antes de cualquier respuesta hay que hacer un repaso histórico.  

Este 2019 se cumplen 50 años del inicio del movimiento moderno por la lucha de los derechos de las personas LGBTTTIQ. Era 28 de junio de 1969, en Greenwich Village, Nueva York, se encontraba el bar Stonewall Inn, un lugar visitado por aquellos que la sociedad tradicional estadounidense rechazaba, un lugar para “los amigos de Dorothy”, “las reinas”; para quienes eran juzgados por como amaban, como vestían, con quién dormían o por la forma que habían elegido llevar su vida. Era habitual que en un espacio como este hubiera redadas, pues un sistema legal sólo para los ‘normales’ convertía a los LGBTTTIQ en un blanco fácil para las perversas jornadas de cacería y acoso del departamento de policía  y en su forma de conseguir recursos robados de los bolsillos de una población invisibilizada y silenciada.  

A la 1:20 de la mañana, la redada iniciaba, pero esta vez sería diferente, esta vez los prostitutos, las mujeres trans, los hombres afeminados, los travestidos, se defenderían y dirían ¡Nunca más! 

Al siguiente año para conmemorar estos disturbios en defensa y lucha de la dignidad y libertad ( orgullo), se realizó la primera marcha en Nueva York, mientras que México tuvo que esperar la llegada de 1978, el  décimo aniversario del movimiento estudiantil del 68 para que los homosexuales salieran organizados en el Frente Homosexual de Liberación Revolucionaria a las calles, sumándose a una protesta estudiantil; como era de esperarse en un país amargamente machista y homofóbico, fueron recibidos bien por algunos y  con violencia por otros, pero este evento fue el parteaguas para que los LGBTTTIQ pasaran a la acción concreta.  

En 1979,  por segunda vez los homosexuales salen a las calles en México, el 28 de junio con su propia marcha; sobre este episodio de la historia, de la que casi no se habla (o poco se conoce), sin duda hay que agradecer el esfuerzo, las consignas, las mantas e incluso los puñetazos y palos que se dieron personas como Juan Jacobo Hernández Chávez, aquellos que lucharon por la visibilidad, por el respeto a la dignidad humana, por la libertad, ellos revolucionaron su tiempo y el fruto de su trabajo y sacrificio lo disfrutamos todos. 

Entendamos que cuando hablamos del “orgullo” no es una expresión de presumir la vida privada, sino una expresión por resistir, luchar, contra aquellos que volvieron político tu vida privada, una juramento de que jamás serás invisibles y que tus derechos son también derechos humanos. Al día de hoy, alrededor del mundo siguen matando personas por cómo visten, a quienes aman por su propia identidad y dignidad; sin ir tan lejos México es uno de los países con mayor tasa de crímenes de odio contra la población LGBTTTI, aún esta población sigue siendo considerada ciudadanos de segunda clase. 

Queda mucho porqué manifestarse, luchar y convertir las calles empapadas de odio en carnavales de diversidad humana. Por mi parte, mientras termino de escribir este artículo, mi novio está a un lado, recostado en la cama haciéndome cariños, diciendo que me apure para ir a comer; esta escena tan cotidiana en mi vida no sería posible sin el sacrificio de los hombres afeminados, prostitutos, jotos, machorras, trans, travestidos y todos aquellos que algunos dicen que desvirtúan la lucha de la diversidad sexual.   

Todavía hay un camino largo por marchar, tenemos una cita este 29 de junio en la Ciudad de México. 

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